La obligatoria Cartilla Nacional de Vacunación

Por Sergio Mejía Cano

Hay un dicho comúnmente usado por nosotros los mexicanos: “La esperanza muere al último”, por lo que hoy en día, hay mucha gente esperanzada por la llegada de la vacuna para combatir el coronavirus, aunque la misma Organización de la Salud (OMS) ha dicho que no será la panacea y que, además, existe la posibilidad de que se convierta en una enfermedad endémica, como tantas otras que han llegado, otras erradicado pero que por alguna extraña razón han vuelto.

Pero sea como sea, la esperanza está en muchas personas por lo que están esperando con ansias su turno para ser vacunados, a pesar de infinidad de noticias falsas al respecto, ya que mentes perversas señalan que dicha vacuna nos convertirá en robots, en seres manipulables, etcétera; y en el peor de los casos, que dicha vacuna sea nada más un placebo y esperar que la sugestión haga su trabajo, así como el bombardeo informativo sobre los supuestos males de la también llamada covid-19 hizo su efecto en bastantes personas a nivel mundial.

En nuestro país, existen ciertos sectores de la sociedad que han protestado por la decisión de la aplicación de la vacuna por parte del Gobierno Federal, aparentemente acaparada con fines electorales, incluso hay algunos gobernadores que al parecer querían importar la vacuna para aplicarlas en sus estados e incluso, se dijo en algunos medios informativos, que algunos empresarios se disgustaron porque no se les ha permitido comercializar esta vacuna en que la gente está cifrando sus esperanzas de protección contra este mal. Sin embargo, el mismo Gobierno Federal ya aclaró que por ser un asunto de salud nacional, existe un protocolo de que la vacuna se distribuirá únicamente a los gobiernos de los países y estos a su vez, distribuirlas a las entidades del país; pero además, en el caso de México, se ha dicho que la vacuna será de aplicación universal y de forma gratuita, hecho que quitó las esperanzas de algunas personas que ya se frotaban las manos por la posibilidad de comercializar esta vacuna y así, hinchar sus bolsillos, económicamente hablando; cosa que tal vez no llegue a ocurrir, porque además, ya se estableció a la vez, un sistema de aplicación y calendario de acuerdo a la edad, pero sobre todo teniendo en cuenta primeramente al personal del Sector Salud.

 Y otra cosa más: que aparte de ser universal y gratuita no será obligatoria, tal y como se ha documentado que se aplicará la vacuna en otros países en forma obligatoria. Y aquí en nuestro país, esto le quitaría el peso a la gente que aún cree las falsas noticias de que por medio de esta vacuna se nos implantará un chip o inoculará el mismo virus. Así que ahora sí, la aplicación de la vacuna antivirus del covid-19 será como las llamadas a misa: el que quiera ser vacunado que se vacune y el que no, pues no.

Pero, ¿por qué querer comercializar esos sectores de la sociedad únicamente esta vacuna y las demás no? Pues precisamente porque saben y entienden que esas vacunas ya existentes y que se nos aplican desde recién nacidos y que ahora se establecen en la Cartilla Nacional de Vacunación; y que es el Estado quien se encarga de repartirla y hacer que se apliquen universalmente en nuestro país.

La mayoría, si no es que todos los mexicanos, tenemos una cicatriz en alguno de nuestros brazos debido a una vacuna, pues ya desde hace muchos años desde niños se nos vacunó contra la tos-ferina, poliomielitis, sarampión, viruela, tétanos, difteria, tuberculosis, etcétera; y ahora se aplica una vacuna contra la influenza en determinada época del año. Y sobre estas vacunas, quienes pretendían comercializar la vacuna contra el coronavirus, estas que se  nos aplican desde bebés y en diversas etapas de nuestra vida no les interesan en lo absoluto, ¿por qué? Porque posiblemente tenían en mente aprovechar la desesperación de la gente ante los estragos que ha generado la información sobre los daños del covid-19, y que esta desesperación obligaría a mucha gente en comprar esta vacuna, en el entendido de querer ser los primeros en protegerse. Pero no se pudo, aunque no hay restricciones para que quien quiera adquirir dicha vacuna lo haga, siempre y cuando los laboratorios expendedores de dicha vacuna quisieran vendérselas en vez de cómo está establecido, de darles prioridad a los gobiernos de los países que la soliciten.

La mayoría de las nuevas generaciones de mexicanos cuentan con su Cartilla Nacional de Vacunación, requisito que se exige en las escuelas y  control en el Sector Salud.

Sea pues. Vale.

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